El alcalde sostenible |
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El Periódico. Edwin Winkels
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Es en medio de la rotonda más caótica de Barcelona, la de la plaza de Llevant, la que predica el final de la Diagonal y el inicio del Fòrum y donde además cruza el Trambesòs, donde el alcalde de Barcelona topa con los límites de la sostenibilidad. Joan Clos va en bici --un triciclo diseñado para los discapacitados--, camino de inaugurar la planta fotovoltaica del Fòrum, que también es muy ecológica. Pero un conductor alterado no lo ve así y empieza a pitar a la comitiva. "Molestáis y estáis pisando las rayas amarillas. Ahí debe pasar el tranvía. Además, sois vosotros mismos los que habéis puesto el tranvía aquí", les grita desde la ventanilla. La breve discusión de tráfico, interrumpida por el guardaespaldas del alcalde, que también tiene que ir en bicicleta, puede servir de experiencia para constatar la vulnerabilidad del ciclista y la polémica del tranvía, además de reflejar que esta rotonda es un peligro, sobre todo cuando lleguen los miles de forumistas. Un minuto después, la comitiva ya se adentra en el oasis aún tranquilo del recinto del Fòrum, donde ir en bici es un placer. Ahora por lo menos, porque a partir del sábado estará prohibido y habrá que aparcarlas fuera, ante la sorpresa del segundo teniente del alcalde, Jordi Portabella. "Haremos algo para que se puedan utilizar también dentro del recinto, porque si ahí van trenecitos, ¿por qué no las bicis?", se pregunta Portabella. Bicicletas gratis Clos ha escogido la bicicleta para ejercer una mañana más de alcalde orgulloso del Fòrum, de alcalde sostenible. Primero, para presentar precisamente la iniciativa de estas bicicletas --el Ciclobus--, unas 400 que se podrán alquilar en cuatro puntos de la ciudad (plaza de Catalunya, mirador de Colom, estación de Sants y la puerta del Fòrum) y que serán gratis si el usuario enseña su entrada del Fòrum. "Es una de las iniciativas permanentes que dejará el Fòrum como herencia", anuncia Portabella, presidente de la comisión cívica que promulga el uso de la bicicleta. Así, después del acontecimiento se aumentará el dispositivo y habrá tres ciclobuses y cinco contenedores repartidos por la ciudad donde se podrán alquilar las bicis, una idea inspirada en el sistema que usa París. Desde el Ciclobus, toda la comitiva se dirige hacia el siguiente acto, la puesta en marcha de la llamativa placa fotovoltaíca a orillas del Mediterráneo. La pérgola es presentada por la tercera teniente de alcalde, Imma Mayol, como "un nuevo icono de Barcelona, que la gente ya ha hecho suya". Clos va más allá y habla de "un nuevo skyline de Barcelona" y de un "icono del posmodernismo que emerge desde lejos como referente de la ciudad". Obra del arquitecto Elías Torres, esta pérgola gigantesca, de 3.375 metros cuadrados, será durante los calurosos meses de verano además uno de los pocos lugares en el recinto del Fòrum donde los visitantes podrán refugiarse del sol. "Será un regalo de sombra --dice Mayol-- "tan grande como un campo de fútbol". Después del Fòrum se construirá la segunda fase de la planta, para llegar a una superficie de captación de energía solar de casi 10.000 metros cuadrados, suficiente para generar 1,3 megawatios y ofrecer energía a 1.000 viviendas. "Es el símbolo de lo que será la política energética de Barcelona", anuncia Mayol. Con un apretón al botón que pone en marcha la instalación se termina la mañana sostenible y ecológica. Toca volver a los despachos. En coche oficial. |