Riesgos relativos y absolutos
Autor: D.E. Clark Traducción: Mari Pili (enviado a la lista de distribución de correo de la masa crítica) Link artículo original: www.ucolick.org/~de/AltTrans/risks.html

De todas las "excusas" que la gente ofrece a la hora de usar los coches para micro-viajes por la ciudad -trayectos de menos de ocho kilómetros y, a veces, incluso de menos de un par de kilómetros de ida y vuelta- el más común entre los estadounidenses es que simplemente tienen miedo. Ir en bici, creen la mayor parte de ellos, es terriblemente peligroso; es mucho más seguro ir dentro de un coche que fuera, en una "vulnerable" bicicleta.

    Numerosos estudios académicos muestran que hay una gran diferencia entre lo que una persona considera sobre la magnitud de un riesgo dado y su verdadera amenaza. Esto no sería sorprendente si estuviéramos hablando solamente de situaciones muy exóticas e inusuales, pero el hecho es que incluso respecto a riesgos rutinarios que todos podemos padecer (por ejemplo, ataques al corazón, cáncer o accidentes de tráfico) hay una generalizada discrepancia entre la verdadera magnitud de un riesgo y su percepción por parte de la gente común. Por ejemplo, el norteamericano medio calcula que su posibilidad de morir en un accidente de coche este año es de 1 entre 70.000; la verdadera posibilidad es 1 entre 7.000.

    Larry Laudan, "The book of risks"

El número total de muertes anuales en EEUU ronda los 2,5 millones. De ellos, 151.000, o 1 de cada 15, muere "antes de tiempo": por violencia o accidente. Como George Shaffner concluye "si tienes la suerte de vivir 80 años, a lo largo de tu vida asistirás a 12 millones de muertes por homicidios, suicidios y accidentes". De ellos, y si la tendencia actual continúa, 80.000 serán ciclistas, un 0,6 por ciento.

Ahora, pensemos que sólo el 6,5 % de los norteamericanos montan en bici con alguna regularidad. Si pedalear fuera tan peligroso como cualquier otra cosa que la gente hace, entonces deberíamos esperar que el porcentaje de ciclistas muertos por accidente entre los fallecidos totales debería ser aproximadamente el mismo porcentaje que de ciclistas respecto al total de la población. Eso significaría un 6,5 %. Pero el porcentaje real es una décima parte de esa cifra, de modo que parece que ir en bici es diez veces menos peligroso que la suma de todas las otras actividades peligrosas que realizan la gente.

Este dato puede tener algún sentido o no. El caso es que el ciudadano medio cree que conducir una bici es mucho más peligroso que cualquier otra actividad normal.

Volviendo a Laudan, este autor ofrece un montón de estadísticas interesantes, que permiten comparar diferentes grados de riesgo a partir de fuentes de lo más variado:

    Objetos domésticos con mayor probabilidad de producir heridas que requieran de atención médica (¡de mayor a menor!):
    • Escaleras y pavimentos
    • Sillas y camas
    • Bicicletas
    • Puertas
    • Cubertería
¿Cuántos de nosotros somos conscientes que la mayoría de la gente acude en busca de atención médica debido a heridas sufridas con objetos caseros que con heridas causadas por montar en bicicleta? Más de 600.000 norteamericanos al año resultan heridos por el mobiliaria, lo que significa 1 posibilidad entre 450 para cada uno de nosotros, sensiblemente menos que los 540.000 que sufren algún percance mientras usan la bici (1 posibilidad entre 500 para el total de la población).

600.000 personas carecen de hogar una noche cualquiera en EEUU, un 0,2 % de la población, de modo que todo el resto utiliza muebles de algún tipo. De modo que podemos afirmar con cierta confianza que casi el 100% de los estadounidenses están habitualmente expuestos al riesgo de estos muebles, frente al 6,5% que lo están a los riesgos inherentes al pedaleo- En otras palabras, pedalear es 15 veces más peligroso que usar una silla. No obstante, creo que la mayoría de mis compatriotas consideran que usar una bici ¡es mucho más peligroso que 15 veces más que una silla o una cama!

Tal vez tengamos demasiado miedo a las bicicletas, pero también tenemos demasiado poco al coche. Por ejemplo, la mayoría de la gente está preocupada por las enfermedades o los delitos violentos pero ¿sabe la gente que los accidentes de vehículos de motor matan más gente cada año que la diabetes, el suicidio, los homicidios o el sida? Como dice Laudan, "desde la introducción del automóvil, casi tres millones de norteamericanos -el equivalente a la población de Chicago- han muerto en accidentes de coche. Si tienes menos de 45 años y eres hombre, es mucho más probable que mueras por culpa de un accidente de coche que por un cáncer, una enfermedad coronaria o cualquier otra enfermedad".

Es interesante la conclusión de Shaffner de que el mayor factor de muerte no es tanto una cuestión de la elección del medio de transporte sino de género: "Sin lugar a dudas, la mejor manera de reducir la posibilidad de muerte es ser una mujer. Incluso si tú no has nacido mujer deberías empezar a plantearte el comportarte como tal".

Éstas son algunas estadísticas no demasiado conocidas que llamaron la atención de Laudan:

  • Posibilidad de que mueras este año en un accidente con vehículos a motor: 1 entre 5.800.
  • Posibilidad de morir como ocupante de un coche: 1 entre 11.000.
  • Si tienes 19 y un carnet de conducir, tu posibilidad de sufrir un accidente mortal: 1 entre 1.500.
  • El riesgo de morir en un coche es el doble que el de ser víctima de un homicidio.
  • El riesgo de accidentes cuando incrementas tu velocidad en carreteras comarcales desde 80 a 100 Km/h sube un 19%. El riesgo de heridas graves aumenta un 40%.
  • De los estadounidenses que trabajan fuera de casa el 84% viajan en un vehículo a motor. En tanto el trabajador medio vive a 15 kilómetros de casa, eso quiere decir que viaja 7.000 kilómetros al año anualmente. Eso quiere decir que, en una vida laboral de 40 años, tiene una posibilidad entre 500 de sufrir un accidente mortal camino del trabajo.
  • Casi una tercera parte de las muertes causadas en ciudad por vehículos a motor son peatones.
  • La posibilidad de que una persona al azar muera por culpa de un coche este año es 1 entre 40.000.
El miedo de la gente a la enfermedad también está, con bastante frecuencia, distorsionado. Las enfermedades del corazón matan más gente en EEUU que cualquier otra dolencia, siendo el cáncer el segundo motivo más próximo. Sin embargo, el público tiene habitualmente más miedo de las famosas enfermedades contagiosas; estas son las posibilidad de morir este año de las siguientes circunstancias "intimidantes":
  • Sarampión: 1 entre 30.000
  • Tuberculosis: 1 entre 60.000
  • Anemia: 1 entre 60.000
  • Hepatitis: 1 entre 200.000
  • Obesidad: 1 entre 200.000
  • Apendicitis: 1 entre 500.000
  • Meningitis: 1 entre 1.000.000
Estos datos aportan una pequeña luz a las recientes campañas dirigidas a asustar al público americano sobre su gordura. En tanto estar muy gordo tiene una serie de desventajas innegables, está muy lejos de ser una causa de muerte tan probable como, por ejemplo, montar en un coche.

Laudan sostiene que si conduces una bici una hora a la semana durante 20 años, el riesgo para toda una vida de morir atropellado por un coche es de 1 entre 50. ¿A que asusta? Pues compáralo con esto:

    Entre los practicantes del footing, un 70-80% se lesionan cada año lo suficiente como para abandonar el deporte. La lesión más habitual es la de rodilla.

    Dos horas diarias de jogging durante un año eleva el riesgo de morir hasta 1 entre 10.000.

Según Laudan, tu riesgo de morir atropellado por un coche tras 20 años de práctica del ciclismo es sólo dos veces mayor que el de morir durante un entrenamiento diario a lo largo de únicamente un año.

La mayoría de nosotros solemos sentirnos cómodos con actividades cuyo riesgo anual se encuentra entre 1 entre 50.000 y 1 entre 100.000. Aquellos menos aprehensivos aceptan un riesgo en torno a una posibilidad desdichada entre 10.000.

Es un buen momento para recordar que la posibilidad de que un americano medio muera en un coche este año es de 1 entre 11.000 o "aceptable para los menos arriesgados". Sin embargo, es notable la cantidad de gente cauta que teme la bici pero cree que montar en coche es seguro. Pocos americanos piensan hoy que montar en coche es peligroso, en tanto la mayoría están asustados por la violencia, el sida y otras enfermedades.

Para poner los riesgos en perspectiva, Laudan recopila los riesgos anuales del americano medio en una escala negativa de valores:

  • Resultarás herido: 1 entre 3
  • Tendrás un accidente automovilístico: 1 entre 12
  • Te lesionarás si juegas con frecuencia al baloncesto: 1 entre 40
  • Sufrirás un ataque al corazón (si eres mayor de 35): 1 entre 77
  • Morirás: 1 entre 115
  • Alguien te atacará con un arma mortal: 1 entre 261
  • Tendrás un accidente con una silla o una cama: 1 entre 400
  • Morirás de cáncer: 1 entre 500
  • Te intentarás suicidar: 1 entre 600
  • Morirás en un accidente (de cualquier tipo): 1 entre 2.900
  • Te suicidarás: 1 entre 5.000
  • Morirás de cáncer de mama (mujeres): 1 entre 5.000
  • Morirás en un accidente de coche: 1 entre 5.000
  • Morirás asesinado: 1 entre 11.000
  • Morirás de sida: 1 entre 11.000
  • Morirás en una caída: 1 entre 20.000
  • Morirás atropellado por un coche: 1 entre 40.000
  • Morirás montando en bicicleta: 1 entre 130.000
  • Morirás en un accidente de avión: 1 entre 250.000
¡Un momento, un momento!, te oído decir. ¡No puede ser! Los coches no pueden ser más peligrosos que el sida. En efecto, a nivel mundial es cierto: el sida ha matado a 19 millones de personas en África; en 1999, 2,4 millones de africanos murieron por la enfermedad, una cifra que ridiculiza la cifra de muertes en las carreteras norteamericanas. No obstante, en EEUU el sida es mucho menos mortal que los coches de los propios ciudadanos.

Intentemos multiplicar el número de ciclistas. Si el riesgo de morir pedaleando es de 1 entre 130.000 actualmente si toda la población practicara el ciclismo (16 veces más que hoy), este riesgo sería de 1 entre 8.125, todavía muy por debajo del riesgo general de muerte de cualquier causa, incluyendo el cáncer, y todavía por debajo del riesgo de morir en un accidente de coche.

Desde luego, que si todos los estadounidenses montaran en bici habitualmente, habría muchos menos coches en las calles y la posibilidad de morir en un accidente automovilístico se reduciría enormemente para todo el mundo, incluyendo conductores y no conductores.

Es más, si todos los estadounidenses pedalearan habitualmente se incrementaría drásticamente nuestra salud, de modo que mucha menos gente moriría por ataques al corazón, diabetes y otras enfermedades asociadas a un estilo de vida sedentario.

Parece ser que todo el mundo ganaría -los riesgos se reducirían para todos- si todo el mundo condujera menos y pedaleara (y caminara) más.