Incivismo: “memorial de greuges”
El día a día es aburrido y nada vistoso, pero es lo que el ciudadano tiene muy presente a la hora de votar
LLUÍS PERMANYER - La Vanguardia - 19/07/2003
Lo más fácil es denunciar el incivismo y lamentar que se incrementa. Pero hay aspectos que deben ser observados desde otro ángulo. Verbigracia: ¿de qué sirve el rótulo que prohíbe que los perros ensucien el césped, si nadie vigila?
El colosal éxito de “Barcelona posa't guapa” aparece empañado por la incapacidad manifiesta de la vigilancia municipal a la hora de evitar la actividad de los grafiteros.
Pongan al día las sanciones de las ordenanzas y eviten así, por ejemplo, que a algunos caraduras que se anuncian con pegatinas les salga más a cuenta pagar las multas.
¿Cómo acabar con la conducción temeraria, los que se saltan los semáforos y los motoristas que toman las aceras por calzada si no hay guardias en la calle y encima resulta que extienden mal las denuncias que imponen o las tramitan peor?
El Ayuntamiento tolera, ampara y hasta promociona el caos que se deriva de la bicicleta, un colectivo en el que manda el yo más anárquico. No hay otra ciudad en la que ocurra que tengan carriles y les permitan lanzarse velozmente e indocumentados por donde les dé la gana.
¿Habrá que aguardar a que todos anden con el torso desnudo para que prohíban ese atentado a la estética, que no a la moral?
La gran área de césped de la plaza de Catalunya está cercada para evitar que la pisen, pero está siempre llena de gente, y algunos la utilizan como dormitorio o para otros usos nefandos. Es malo que ocupen el césped, pero es peor que no vigilen el cumplimiento de la prohibición, pues fomenta el incivismo.
Si el Ayuntamiento ignora el manual de urbanidad de las obras públicas, ¿cómo va a lograr que sea observado en las privadas?
Una empresa extranjera aprobó la limpieza en los espacios públicos; Jordi Clos, presidente del gremio de hoteleros, la suspende. Estoy con Clos (Jordi). Me habría gustado haber guiado a esos observadores foráneos.
Sobre los escándalos del imperio del ruido me declaro incapaz de resumir: necesito un capítulo monográfico.
La falta de urinarios públicos favorece que desbeban por los rincones.
No respetan el mobiliario público, pero ¿cuánto hace que el “Monument a Picasso”, de Tàpies, permanece abandonado?
¿Por qué toleran que los comerciantes llenen las aceras con toda suerte de obstáculos publicitarios, que están prohibidos?
Todos cierran los ojos (¿culpabilidad, impotencia, comodidad?) ante la proliferación de mendigos que se escudan tras los bebés, las mutilaciones o los animales.
El alcalde debería evitar que le monten “potemkinadas” y ver la realidad; una propuesta: trate de pasear sobre las 20 horas desde Fontanella hasta la ronda de Sant Pere y, pese a que la acera es ancha, se lo impedirá ese zoco enquistado.
Ya sé que el día a día es aburrido y que, en cambio, las grandes obras hacen historia, pero lo que lleva a perder votos es que la ciudad funcione mal, que no la falta de ideología en la que se escudan los políticos
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